martes, 7 de febrero de 2012

El Pasado del Cartucho.

LA CALLE DEL CARTUCHO!!!
Existió en el centro de Bogotá, la famosa Calle del Cartucho, en realidad un amplia área situada entre la calle 6 y la calle 9 y entre la carrera 10 y la Avenida Caracas o carrera catorce, a cien metros del Comando de Policía de Bogotá, adyacente al instituto de Medicina Legal y Ciencia Forenses, a cinco cuadras del Palacio Presidencial "Casa de Nariño", del Congreso de la República de Colombia, de la Plaza de Bolívar, del Palacio de Justicia, de la Alcaldía Mayor de Bogotá, de la Catedral Primada de Colombia, de la Capilla del Sagrario, del Palacio Episcopal, del barrio la Candelaria, de los hospitales la Hortúa, Samaritana y San Juan de Dios y de otros sitios emblemáticos de la capital del país como el Parque de los Mártires y la Iglesia del Voto Nacional.
En la Calle del Cartucho vivían miles de personas de todas las edades y sexos; gente marginada, excluida, perviviendo en la absoluta miseria, sumergidos en los vicios, las drogas, el alcohol, el sexo; tirados allí por "los decretos del destino cruel e incomprensible", en ese cuchitril coexistían recolectores de desechos, artistas callejeros, vendedores ambulantes, poetas, escritores, periodistas, médicos, abogados, pilotos, boxeadores, arruinados, actores, actrices profesionales, modelos, desplazados, predicadores, vagabundos, profetas, oradores, drogadictos, trabajadoras sexuales, viciosos, esbirros, desocupados, lumpen, robadores, brujos, hechiceras, adoradores de Satanás y multitud buena estigmatizada y abandonada.
Además la Calle del Cartucho era visitada por el justiciero urbano "PERDULARIO" el hijo de Fargallón y de Cleopatra...
La Calle del Cartucho se eternizaba antiestética por cientos de toneladas de basura, allí reinaba la suciedad y los olores pestilentes; por aquel gueto desfilaban jaurías de perros callejeros hambrientos, caballos y asnos cansados explotados arrastrando vehículos de tracción en los que familias de colectores transportaban residuos para clasificar, desde los cuatro puntos cardinales de la grandiosa ciudad. En la Calle del Cartucho había decenas de cantinas, cafeterías, restaurantes, distotecas, prostíbulos, billares, inquilinatos, viviendas ruinosas, consultorios de chamanes,servicios de nigromantes, talleres de artes graficas, almacenamiento de papel, compra ventas de chatarra, plásticos, papel, cartón y vidrio; funerarias, tiendas y la Escuela Santa Inés.
En la Calle del Cartucho yacían niños, niñas, mujeres y hombres enfermos, moribundos, agonizantes; drogados, famélicos, abandonados, tumultos humanos que hacían fogatas en las vías públicas para ahuyentar el inclemente frio de la metropoli; sus rostros reflejaban frustración, drama, tragedia, impotencia, soledad acompañada, miedo, odio y resentimiento contra las elites de la nación que preferían jugar y bailar "a la rueda... rueda..." en la plaza de Bolívar, no tomando en cuenta los necesitados de la Calle del Cartucho.
La Calle del Cartucho era un submundo en donde campeaba la intolerancia, predominaba la incultura la falta de educación, la vulgaridad, la ausencia de seguridad social, la vida dificil, la degradación, el hacinamiento, la violencia, el sufrimiento y el dolor.
En aquel antro del centro de Bogotá se reflegaba desigualdad multidimencional, discriminación, exclusión política, económica, social, sanitaria, laboral, educativta, tecnologica,institucional, lo que se agravaba con las continuas amenazas a los huérfanos de la Calle del Cartucho por "grupos de justicia privada" que repartían pasquines pregonando que "el método para acabar con los indigentes ers asesinándolos".
Infortunadamente al salir de los límites del sector de laCalle del Cartucho cientos de andarines del asfalto fueron ejecutados por "Escuadrones de la Muerte", otros fueron torturados, otros echados en camiones y luego transladados al relleno sanitario Doña Juana, al matadero Central, ahogados en el embalse del Muña, arrojados en el Salto del Tequendama, conducidos al patíbulo, liquidados en las carreteras o descargados en suburbios de diferentes ciudades de Colombia.
La vida para los moradores de la Calle del Cartucho era muy atormentada, empeorada por el fanatismo social, clasista, ideológico. Además por la incomprensión, el egoísmo, la indiferencia, la insensibilidad ciudadana, la injusticia y el autoritarismo.
Miles de habitantes de la Calle del Cartucho se transfiguraron en entes, narcotizados y pertubados. y cuando obstruían las vías publicas para implorar una moneda, la ayuda del gobierno, la solidaridad, la compasión súbdita, eran ofendidos por la fuerza pública en la Carrera Décima. la Avenida Caracas y la Calle Sexta en donde hubo incontables aporreados, atropellados por vehículos privados y de servicio públicos; tambien hubo desaparecidos, acuchillados, torturados y encarceladosy con esta hecatombe se nutrían la "Crónica Roja", la "Prensa Amarilla", los "Medios de Incomunicacio'y desinformación" y la sociedad morbosa.
Y debido a tanto marrtirio millares de inquilinos de la Calle del Cartucho, fueron poseosos por la desesperanza, querían morir, evidenciaban sus resignación, sentían que no tenían futuro, que estaban condenados a muerta, que residían en "campos de concentración" con alambres invisibles, que las elites los hanían desauciado, que los transéuntes los "miraban con el rabillo del ojo" como si ellos fueran "desechables" y por eso las aglomeraciones miserable acudieron a la autodestrucción con estupefacientes, lincor, riñas, violencia y suicidio.
Infortunadamente crápulas infames y las mafias del poder, vieron en la calamidad de los habitantes de la Calle del Cartucho, el terreno propicio y los utilizaron para el trafico de estupefacientes, el comercio de armas, negocios ilícitos y entonces la estigmatización se generalizó y las autoridades decidieron desalojarlos para implementar programas de renovación urbana y la construcción del Parque Tercer Milenio que bellamente renovó ese sector de la capital.
Después de muchas batallas y enfrentamientos entre las dominaciones y los desdichados de la Calle del Cartucho,reubicaron a unos y a la mayoría los desplazaron a deambvular estilo nómadas por el inmenso laberinto urbano de Bogotá, que infortunadamente ha visto diversos y grandes sectores convertirse en decenas de las Calles del Cartucho, en "teatros de marginalidad" en "museos de indiferencia".
Encontrado en:
Libro de mitos y leyendas de Bogota.

3 comentarios:

  1. te quedo muy bonito thu blog y tiene temas interesantes y q bn q todabia hay personas q no se les olvidan estos temas aunq para la gente ni siquera sea de su atencion:)

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